jueves, 31 de mayo de 2012

¿Sabías que gracias a la participación de las personas que la habitan, Curitiba es un ejemplo de desarrollo sostenible?



Le Viaduc à l'Estaque de Georges Braque
Recogemos en este extracto del libro Desarrollo sostenible, el caso de la ciudad de Curitiba. Un ejemplo de buenas prácticas donde gracias a la participación de la población en colaboración con la administración, pudo reducirse la contaminación y la pobreza para llegar a crear una verdadera ciudad sostenible:


"La ciudad brasileña de Curitiba se enfrentaba los problemas típicos de las grandes urbes: un veloz crecimiento demográfico y altos niveles de contaminación y pobreza. Durante la década de los sesenta, un grupo de jóvenes arquitectos se acercó al ayuntamiento de Curitiba con algunas sugerencias sobre cómo podía llevarse adelante el desarrollo de la ciudad. Uno de ellos llegó a ser alcalde en distintas oportunidades(…)
Hoy en día, Curitiba alberga a 1,7 millones de personas y es el lugar del mundo que más se acerca a ser una ciudad sostenible.

¿Cómo han participado los habitantes para crear una ciudad mejor?
Reciclan alrededor de dos tercios del total de residuos que generan. Las familias más pobres pueden llevar sus bolsas de residuos clasificados a centros donde se les da la posibilidad de cambiarlas por billetes de autobús o alimentos provenientes de producciones cercanas.
La educación es prioritaria en esta ciudad, así como también el fácil acceso a una vivienda. Las oficinas, las tiendas y las casas de familia coexisten todas en las mismas zonas, lo cual contribuye a la disminución de los gastos en transporte. Un enorme sistema de transporte público, diseñado para ser económico y confiable, traslada a casi dos millones de pasajeros todos los días. A los autobuses deteriorados se los reemplaza por vehículos más eficientes; sin embargo, a esos antiguos autobuses se los reutiliza, por ejemplo, como aulas de educación para adultos. El centro de la ciudad está libre de coches, y hay más de 160 kilómetros de carriles para bicicletas para tratar de disuadir a los habitantes de que utilicen vehículos motorizados. Como consecuencia de esto, muy pocos habitantes de la ciudad poseen un coche, lo cual redujo enormemente la contaminación y condujo a que los habitantes ahorren alrededor de 32 millones de litros de combustible por año.
Participación local: muchos de los cambios que se operan en Curitiba se basan en cientos de proyectos pequeños y económicos que invitan a los ciudadanos a actuar como voluntarios".

Cita extraída del libro Desarrollo sostenible de Clive Gifford

lunes, 21 de mayo de 2012

Dos ejemplos de lucha contra la injusticia global: sweatshops y sandblasting

Versace anuncia que prohibirá la técnica letal del sandblasting para sus vaqueros Ésta se utiliza para generar el efecto de desgaste en los vaqueros. Se ha demostrado que produce unos efectos letales en quienes la realizan. 


Que Versace haya tomado esta decisión es consecuencia de la Campaña Ropa limpia cuyo objetivo es concienciar a las grandes marcas para que exijan unas condiciones de calidad para los trabajadores que desarrollan sus productos, aunque ellos no sean los responsables directos de los mismos.

En el libro Responsabilidad por la justicia, Iris Marion Young recoge una iniciativa similar la del movimiento anti-seawtshop. Os animamos a leerla para descubrir cómo se puede luchar contra un fenómeno de injusticia global:

"En las últimas décadas, un movimiento en contra de los sweatshops (talleres de trabajo esclavo de industria textil ubicadas en países menos desarrollados), ha llamado la atención por las condiciones en las que se producen pantalones, vestidos, camisas, zapatos y otros artículos textiles, en muchas partes del mundo. A través de folletos y demostraciones, los activistas han hecho un llamamiento a muchos agentes, a menudo muy ajenos a los trabajadores, para asumir la responsabilidad por sus condiciones laborales.


Aunque esto parece una exigencia extraña, ha resonado en muchas personas y el movimiento ha tenido cierto éxito en un período de tiempo relativamente corto.
Los activistas anti sweatshop han alzado protestas a las instituciones que adquieren ropa al por mayor, tales como los ayuntamientos 2, o que marcan las prendas con su nombre o logo, como es el caso de algunas universidades 3, para asumir la responsabilidad por las lamentables condiciones bajo las que se confeccionan, a menudo en fábricas al otro lado del mundo. Los activistas del movimiento social también han repartido octavillas en la puerta de tiendas de ropa de marca tales como Gap, Nike o Disney, o vendedores de ropa al por menor más genéricos como Target y Walmart, tras explicar que una buena parte de la ropa vendida en estas tiendas se produce bajo condiciones de explotación. Por lo general no piden a los consumidores que boicoteen la compra de los productos, sino que les urgen a contactar con los vendedores de marcas y exigir que presionen a los productores a quienes contratan para que mejoren las condiciones de sus trabajadores.

Muchas instituciones e individuos encuentran absurda la idea de que los consumidores y los vendedores asuman la responsabilidad por las condiciones laborales de fábricas situadas lejos, a menudo en otros países. Si las personas que producen la ropa que comercializamos y compramos deben trabajar en condiciones infrahumanas, dicen, esto no tiene nada que ver con nosotros. Son los dueños y gerentes de las fábricas quienes deben cargar con la culpa. A pesar de la aparente falta de sentido de esta disociación, los requerimientos del movimiento parecen haber tocado una tecla en muchos individuos e instituciones.

Pocos negarían que los dueños y gerentes de las fábricas son en parte responsables por las condiciones de explotación de los trabajadores. Sin duda, a muchos de ellos se les debería atribuir la responsabilidad bajo los modelos de responsabilidad contractual o penal. Sin embargo, debido a las prácticas generalizadas, los procesos sociales y económicos estructurales y la naturaleza extendida de la industria textil en particular, existen buenas razones para creer que otros muchos comparten también la responsabilidad de mejorar las condiciones laborales incluso en otros países. Aquí tenemos un caso donde la culpa en el sentido de responsabilidad se puede imputar debidamente a otros muchos que también tienen la responsabilidad política."

Este extracto servirá como ejemplo de una iniciativa global de lucha contra las condiciones de explotación laboral en países menos desarrollados. Si volvemos al tema del sandblasting, otras marcas como: Zara, H&M, Levi's, Diesel o Lee a pesar de que se comprometieron hace un año a abandonar el sandblasting, no han cumplido con su compromiso, como puede leerse en esta noticia: Las principales marcas de ropa siguen fabricando vaqueros mortales . Por lo que todavía serán necesarias más movilizaciones para lograr que esta técnica deje de utilizarse.




viernes, 11 de mayo de 2012

Empatía, responsabilidad y justicia social frente a la crisis

Anthony Lake director general de Unicef, afirmaba ayer en una entrevista que la crisis aumenta la empatía de la gente, Resaltaba un hecho extraordinario que se ha producido en España: "mientras los fondos para ayuda humanitaria descienden, el apoyo de los españoles a Unicef incrementa".

Empatía y colaboración frente a la injusticia
Esta movilización de las personas para colaborar con Unicef, recuerda a la propuesta que hace la reconocida filósofa política Iris Marion Young  cuando afirma que uno de los principales pasos para luchar contra la injusticia estructural es considerarse como parte de ella y actuar. En esta cita, la autora habla de los cambios que podrían hacer los distintos agentes para luchar por la justicia social.
La responsabilidad política en relación a la injusticia estructural, en efecto, debería implicar exigir a las instituciones internacionales y estatales que desarrollen políticas que limiten la capacidad de los actores poderosos y privilegiados para hacer lo que quieren sin tener en cuenta el efecto acumulativo sobre los demás, y fomentar el bienestar de los actores menos poderosos y privilegiados. Sin embargo, de la misma manera que la acción ejerce una presión pública sobre los actores privados poderosos, la lucha contra la política estatal también debería entrañar una crítica vocal, contestación organizada, y medidas de indignación y presión pública organizada.

Cita extraída de Responsabilidad por la justicia de Iris Marion Young
Fotografía de la exposición de escultura de Cornelis Zitman.

jueves, 3 de mayo de 2012

El cambio social sólo llegará asumiendo una responsabilidad compartida

Recogemos aquí un extracto del libro Responsabilidad por la justicia en el que la autora habla de los factores que son necesarios para que se produzca un cambio social.

"¿Cómo pueden los agentes que deciden asumir la responsabilidad compar­tida de la justicia hacer un cambio social? Por lo general, la perspectiva de un cambio significativo es escasa. Las tendencias de los procesos sociales apuntan a que, si la mayor parte de la gente se muestra indiferente a su funcionamiento y simplemente intenta jugar según las reglas y perseguir sus fines legítimos, las injusticias estructurales continuarán. El cambio social requiere en primer lugar hacer esfuerzos especiales para crear una grieta en el proceso, al involucrar­se en debates públicos que reflejen sus proyectos, dar publicidad a los perjuicios ocasionados a las personas desfavorecidas y criticar a los agentes podero­sos que alientan las injusticias o al menos permiten que sucedan. Sería bonito que hubiera medios mediante los cuales los agentes organizados interesados en la justicia pudieran instituir cambios en los sistemas que, una vez por todas, generaran justicia. Pero no es así como funciona.
Probablemente se preguntarán “¿Y qué hay de los Estados? Aún no se ha dicho nada sobre lo que puede y debería hacer el Gobierno para remediar la injusticia. ¿No es responsabilidad principal tanto de las víctimas de la injusticia como de sus aliados demandar que el Gobierno corrija la injusticia, por ejem­plo, al poner en práctica regulaciones que limiten coercitivamente la capacidad de los actores poderosos de aprovecharse de los procesos estructurales y forzarlos a asistir y prevenir el daño que causan sus actividades? Cuando las cuestiones de la justicia involucran procesos transnacionales, ¿no son las instituciones inter­nacionales como la Organización Internacional del Trabajo, o la Organización Mundial del Comercio, o la Organización Mundial de la Salud, los agentes funda­mentales que deberían fomentar la justicia?”
(…)
Los Estados y las instituciones internacionales son en efecto agentes pode­rosos e importantes, relevantes para modificar los procesos estructurales y hacerlos más justos. A veces pueden limitar el poder de otros agentes podero­sos o reorganizar el alineamiento de incentivos entre una diversidad de agentes para coordinar la acción que dan lugar a resultados justos, y otras veces pueden organizar políticas y programas que mejoran directamente las circunstancias de las personas desfavorecidas. Sin embargo, los Estados hacen pocas o ninguna de estas cosas, pero la razón principal no es que sean siempre corruptos o incompetentes. En la mayoría de los casos es porque las leyes y prácticas de estas instituciones están más alineadas con el poder y los procesos que produ­cen o perpetúan la injusticia que con aquellos que buscan debilitarla. No pode­mos pretender que las instituciones internacionales o estatales hagan de árbi­tros en una lucha entre los intereses que producen los procesos estructurales con resultados injustos y los intereses en cambiar esos procesos. Las políticas y programas que aprueban las organizaciones internacionales y estatales tienden cada vez más a reflejar el resultado de esas luchas en lugar de equilibrarlas o adjudicarlas.
Así pues, la responsabilidad política en relación a la injusticia estructural, en efecto, debería implicar exigir a las instituciones internacionales y estatales que desarrollen políticas que limiten la capacidad de los actores poderosos y privile­giados para hacer lo que quieren sin tener en cuenta el efecto acumulativo sobre los demás, y fomentar el bienestar de los actores menos poderosos y privilegia­dos. Sin embargo, de la misma manera que la acción ejerce una presión pública sobre los actores privados poderosos, la lucha contra la política estatal también debería entrañar una crítica vocal, contestación organizada y medidas de indig­nación y presión pública organizada."

Menos ejemplaridad, más responsabilidad  es el título de un artículo publicado por Manuel Cruz en El País en el que a partir de la polémica suscitada por el comportamiento de los poderosos y los políticos,  se hace alusión al concepto de responsabilidad que define Marion Young.

miércoles, 25 de abril de 2012

El descubrimiento de balsas de agua subterráneas, podría aliviar el problema de la sequía en el norte de África



Clive Gifford en su  libro sobre desarrollo sostenible que publicaremos a principios de mayo, afirma que muchas de las guerras del siglo XX fueron por el petróleo, mientras que las del siglo XX serán por el agua.
Tambíen describe cómo en los países más desarrollados se derrocha agua y se tiene acceso al agua potable mientras en los otros, la mayoría de la población tiene que desplazarse para conseguirla además de no tener acceso a la misma:
 El agua es un recurso renovable, pero aun así es posible que se malgaste y hasta se degrade (es decir, que se la dañe hasta tal punto que no pueda seguir cumpliendo su función).
La contaminación de ríos y lagos no acaba con ellos, pero puede ser la culpable de que ya no sustenten vida o proporcionen agua potable. Los habitantes de países más desarrollados suelen subestimar la importancia del agua y derrocharla desconsideradamente. Sin embargo, para millones de personas de todas las partes del mundo, el agua es un asunto de vida o muerte. Las sequías y la escasez de agua provocan decenas de miles de muertes año tras año. Las enfermedades causadas por el consumo de agua sucia y contaminada son un problema aún más letal, que se cobra cuatro millones de vidas al año, según lo informado por la Organización Mundial de la Salud. La cantidad de agua potable disponible para cada habitante del planeta está disminuyendo a pasos agigantados.
Hace pocos días leíamos la noticia de que geólogos británicos habían descubierto balsas de agua subterránea en el norte de África, muchas de ellas localizadas en zonas de grandes sequías  Por un lado nos encontramos con una buena noticia pero ahora el reto es hacer llegar a la población este agua y más teniendo en cuenta que algunos de los terrenos donde se ha encontrado el agua son privados. Si te interesa la noticia, puedes pinchar sobre la fotografía. ¿Qué te parece esta noticia?


lunes, 23 de abril de 2012

Hoy es 23 de abril y queremos compartir con vosotros cómo se hacían los libros de manera tradicional

Hoy día del libro, nos gustaría compartir con todas las personas que leen nuestro blog, éste vídeo de cómo se hace un libro de la manera tradicional. Son sólo dos minutos pero merece la pena.

Contarnos después vuestras impresiones, ¿conocíais el proceso clásico de producción?

martes, 17 de abril de 2012

Esclavos invisibles


UNICEF con la colaboración de Médicos sin fronteras ha elaborado el vídeo Esclavos invisibles donde explica la realidad de muchos niños y niñas que trabajan en el mundo. Muchas son niñas a las que se obliga a trabajar como exclavas sexuales, os invitamos a ver este vídeo para conocer mejor esta realidad.


En el libro Trabajo infantil, la autora Kaye Stearman plantea hasta qué punto podría ser beneficioso para la sociedad que trabajaran niños y niñas, éstas son las conclusiones a las que llega:

El trabajo infantil y la sociedad
Pero las razones económicas no son las únicas. ¿Se beneficia toda la sociedad de la mano de obra infantil de alguna otra forma? Para llegar a ser un adulto saludable, un niño necesita alimentarse bien, aire libre, espacio para jugar y oportunidades para aprender. Estas premisas no se dan si, en la infancia, se pasan horas y horas trabajando en malas condiciones. Entonces lo que ocurre es que los cuerpos infantiles no crecen y se quedan pequeños y raquíticos, sus ojos son dañados por la poca luz, su oído por el gran ruido, y sus mentes no son estimuladas para aprender cosas nuevas. Muchos niños que trabajan apenas han estado escolarizados o ni siquiera han ido a la escuela por lo que nunca podrán aprender a leer y a escribir. Algunos mueren o se hieren de gravedad en el trabajo. Otros son maltratados física y sexualmente, o alejados de sus familias a las que quizá no vuelvan a ver nunca. Muchos se ven forzados a madurar rápidamente y a asumir responsabilidades propias de adultos como cuidar a otros niños pequeños, cuando ellos mismos deberían ser cuidados porque todavía son niños. Por todo lo expuesto se puede decir que la mayor parte de la gente defiende que la mano de obra infantil no beneficia ni a la infancia, ni a la sociedad.